Un cliente encuentra un horario en tu web y otro en una red social. Prueba a llamar, pero el teléfono de ese perfil ya no está en uso. Pequeñas incoherencias pueden complicar un contacto que parecía sencillo.
Decide cuál es la información actual
Prepara una ficha interna con el nombre del negocio, el teléfono, el correo, la dirección si atiendes al público y el horario. Añade los enlaces correctos de tu web y tus perfiles.
Si prestas servicios en una zona concreta, descríbela de forma clara. Distingue también el horario de atención del horario en el que realizas trabajos si no son iguales.
Busca dónde aparece tu empresa
Empieza por los espacios que gestionas: web, perfil de empresa, redes sociales, firma de correo y materiales comerciales. Busca después el nombre del negocio para detectar otros directorios o páginas en los que figure.
Anota qué información está desactualizada y si tienes acceso para corregirla. En los sitios que no controles, revisa la vía disponible para solicitar una modificación.
Comprueba los enlaces de verdad
Abre el contacto desde el móvil, pulsa el teléfono y comprueba la dirección de correo. Revisa también las biografías de las redes y los botones que llevan a reservas o a formularios.
Al cambiar una herramienta o una página, es fácil olvidar algún enlace antiguo. Una revisión práctica permite detectar errores que no se ven al leer el texto.
Establece una revisión cuando haya cambios
No necesitas convertirlo en una tarea diaria. Sí conviene tener una lista de lugares que actualizar cuando cambie un teléfono, un horario, una dirección o un servicio.
Asigna a una persona la revisión y guarda los accesos de forma segura. Así la información no dependerá de que alguien recuerde dónde se publicó cada dato.
La coherencia facilita que las personas sepan qué esperar. A veces, mejorar la presencia digital empieza por poner en orden los datos que ya están publicados.

